La desigualdad en el ámbito laboral y social sigue siendo uno de los principales desafíos para el desarrollo sostenible del turismo. En particular, el sector hotelero y gastronómico —por su fuerte dependencia de la mano de obra, la estacionalidad y la diversidad de perfiles— es especialmente vulnerable a dinámicas que perpetúan la desigualdad, ya sea en términos de género, origen, edad o condición socioeconómica.
Aplicar estrategias eficaces para reducir esta desigualdad no solo es una responsabilidad ética, sino también una forma clara de mejorar la competitividad, la reputación y la rentabilidad de los negocios turísticos.
¿Por qué es prioritario abordar la desigualdad en el turismo?
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El sector representa uno de los mayores generadores de empleo a nivel mundial, pero también uno de los más precarizados.
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En España, el 41 % de las personas que trabajan en hostelería son mujeres, muchas de ellas en puestos con menor estabilidad y remuneración.
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Personas migrantes, jóvenes sin experiencia, mayores de 50 años o personas con discapacidad enfrentan mayores barreras de acceso a empleos de calidad.
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Las condiciones laborales precarias, la falta de formación y la segmentación por género o nacionalidad limitan el desarrollo profesional y perpetúan la exclusión.
En línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), especialmente el ODS 8 (trabajo decente) y el ODS 10 (reducción de las desigualdades), es fundamental que hoteles, restaurantes y cadenas de valor gastronómicas adopten medidas concretas.
Estrategias prácticas para reducir la desigualdad
1. Contratación inclusiva y no discriminatoria
Aplicar procesos de selección que garanticen igualdad de oportunidades:
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Redactar ofertas de empleo con lenguaje inclusivo.
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Eliminar sesgos inconscientes en entrevistas.
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Incluir criterios de diversidad (género, edad, origen, discapacidad).
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Colaborar con entidades sociales, servicios públicos de empleo o fundaciones que trabajen con colectivos vulnerables.
👉 Ejemplo: Algunos hoteles colaboran con asociaciones locales para contratar a mujeres víctimas de violencia de género, personas migrantes o personas en situación de exclusión social.
2. Planes de formación y promoción interna
Muchas personas en el sector entran a través de empleos de baja cualificación y no tienen oportunidad de progresar. Implementar planes de formación interna permite:
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Mejorar competencias técnicas (idiomas, cocina, atención al cliente…).
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Fomentar la movilidad vertical dentro de la empresa.
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Detectar talento en perfiles que no acceden habitualmente a mandos intermedios.
👉 Dato: Las empresas que invierten en formación tienen hasta un 25 % menos de rotación de personal, lo que mejora la productividad y reduce costes.
3. Igualdad salarial y condiciones dignas
La equidad salarial no solo es un deber legal, sino un factor clave de retención y motivación:
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Realizar auditorías salariales internas.
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Garantizar condiciones iguales para trabajos equivalentes.
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Establecer protocolos para prevenir y actuar ante situaciones de acoso o discriminación.
👉 Desde 2021, en España es obligatorio que las empresas elaboren un registro retributivo para detectar desigualdades salariales entre hombres y mujeres.
4. Flexibilidad y conciliación laboral
La falta de horarios compatibles con la vida personal afecta especialmente a mujeres con hijos o personas cuidadoras. Las empresas pueden:
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Implementar turnos rotativos voluntarios.
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Favorecer reducciones de jornada sin penalización.
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Diseñar sistemas de planificación con participación de los trabajadores.
👉 Estudios del sector muestran que la conciliación mejora el clima laboral y reduce el absentismo.
5. Espacios de trabajo seguros e inclusivos
La diversidad no se gestiona solo con políticas, sino con cultura empresarial:
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Fomentar el respeto intercultural y la convivencia en equipos diversos.
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Establecer códigos de conducta y protocolos contra la discriminación.
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Realizar campañas internas de sensibilización sobre derechos humanos, diversidad y género.
👉 Un entorno seguro y respetuoso incrementa la fidelidad del personal y mejora la experiencia del cliente.
Beneficios empresariales de aplicar estas estrategias
✅ Reputación de marca: los viajeros valoran cada vez más a las empresas que apuestan por la justicia social.
✅ Mejor clima laboral: los equipos diversos e inclusivos tienen mayor compromiso y rendimiento.
✅ Acceso a ayudas públicas: algunos programas de sostenibilidad y fondos europeos valoran la inclusión como criterio de elegibilidad.
✅ Cumplimiento normativo: anticiparse a la legislación laboral y de igualdad evita sanciones y conflictos.
Conclusión
Reducir la desigualdad en el sector hotelero y gastronómico no es una meta idealista, sino una estrategia realista para construir empresas más sostenibles, resilientes y competitivas. No se trata solo de cumplir con leyes, sino de liderar el cambio hacia un turismo más justo y humano.
Empezar es posible: cada contratación responsable, cada ajuste en los turnos, cada promoción interna basada en méritos, es un paso en la dirección correcta.
✅ Ideas clave
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La desigualdad en hostelería y gastronomía es un reto clave para la sostenibilidad social.
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Políticas de equidad y diversidad fortalecen equipos y reputación.
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La reducción de desigualdad mejora productividad y fidelización.
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La equidad es una estrategia empresarial que asegura competitividad.

